Sigue la señal

  • DÍA 1 - De Pamplona a Muruzabal
  • 19,6 Km.

El trazado urbano por Pamplona está bien señalizado con placas metálicas en el suelo y con carteles es agradable desde la calle Mayor, el parque La Taconera y el de la ciudadela, donde seguimos por fuente del Hierro atravesando cuesta abajo el arbolado Campus Universitario hasta el rio Sadar . Al fondo se divisa el alto del Perdon. Una rotonda nos guía en línea recta hasta Cizur Menor. Población de la Cendea de Cizur. Céndea es un término utilizado en Navarra para designar al conjunto de varios pueblos que componen un sólo ayuntamiento.

A la entrada, a mano izquierda, se encuentra la iglesia de San Miguel y a la derecha, más alejada, la parroquial de San Emeterio y San Celedonio. Un último repecho, que deja a la izq. el cementerio ya nos planta en   Zariquiegui, última población de la Cendea de Cizur en el Camino de Santiago.

A la entrada nos recibe el porte geométrico y grandioso de San Andrés, templo que aún conserva una sobria portada románica. Entre algún destello de casas blasonadas acometemos la última parte de la subida. Dejamos las pistas y tomamos un sendero más interesante que se abre paso entre boj y espinos. Llegaremos hasta la fuente de Gambellacos. Continua la cuesta, sin pérdida hacia el alto de la Sierra del Perdón, barrera natural entre la Cuenca de Pamplona y Valdizarbe.

Es un buen lugar para soltar la mochila, comer algo y hacerse unas fotos junto a la original obra realizada en chapa por el artista Vicente Galbete, que muestra una caravana de peregrinos de distintas épocas representando la evolución del Camino a lo largo de su historia. Bajo el zumbido de los aerogeneradores, después de un merecido descanso, comienza el descenso sobre incómodas piedras sueltas y entre coscojas y encinas.

Dos kilómetros y setecientos metros más adelante llegamos a Muruzábal.

Atravesamos la calle Esteban Pérez de Tafalla, donde se encuentra la parroquial de San Esteban. En Muruzábal también se puede admirar el palacio barroco del mismo nombre, hoy reconvertido en bodega. Desde Muruzábal es posible desviarse hasta la ermita de Eunate . Reanudamos la marcha hacia Obanos, que se conquista tras un repecho

  • DÍA 2 - De Muruzabal a Lorca
  • 18,5 Km.

Contenido del acordeón

 Cruzamos la nacional para entrar en la calle Mayora través de un casco histórico jalonado de templos y casonas. A la derecha se alza la iglesia de Santiago con su rica portada de principios del siglo XIII. Al final de la calle, el monumental puente románico sobre el Arga que da nombre a esta localidad. Alimentamos a la Historia cruzándolo y giramos a mano izquierda para pasar la nacional y despedir Puente la Reina por Zubiurrutia, el barrio de las monjas donde existe un convento de las Comendadoras del Espíritu Santo. Seguimos durante un par de kilómetros el curso del río Arga por su margen derecha y nos vamos alejando de su cauce para virar provisionalmente hacia el noroeste. El cambio de dirección conlleva afrontar una dura cuesta bajo una mancha de pinar repoblado que muere junto a la A-12, la autovía del Camino. Entramos en la comarca de Val de Mañeru y llegamos al pueblo que da nombre al valle.

Pueblo de vino, Mañeru se atraviesa por su parte más sureña (calle de la Esperanza y plaza de los Fueros) y se abandona por la calle Forzosa  que avanza hacia un pueblo de traza medieval situado sobre una colina. La localidad en cuestión es Cirauqui y para llegar hasta el centro hay que sudar de lo lindo por su entramado de calles empinadas. Por una de las puertas de la antigua muralla se accede a las calles Santa Catalina y Portal y al Ayuntamiento. A un lado de la ruta, tras unas escaleras a mano derecha, está San Román, iglesia de característica portada románica y reminiscencias árabes.

Penetramos en el Ayuntamiento por uno de sus arcos, donde suelen dejar un sello para marcar la credencial, y descendemos hasta las afueras del pueblo para pisar un retazo del pasado. Se trata de un tramo de calzada romana y un puente de la misma época, transformado en el siglo XVIII.Seguimos por la senda pedregosa a la izq que pasa al otro lado de la autovía y la nacional por tuneles y sube a Lorc

A la entrada nos recibe el prominente ábside de la iglesia de San Salvador. La calle Mayor nos guía de punta a punta y a las afueras nuestro itinerario coincide un trecho con el de un sendero local que se dirige a la cruz de Maurien. Siempre por pistas de concentración llegamos hasta un paso subterráneo bajo la autovía y desembocamos en Villatuerta. Son las urbanizaciones de nueva construcción las que dibujan la dirección a seguir hasta el puente románico del río Iranzu, que divide esta parte más nueva con el núcleo más histórico.

  • DÍA 3 - De Lorca a Villamayor de Monjardin
  • 18 Km.
Contenido del acordeón

 Entre la Rúa y San Nicolás, encontramos a un lado el Palacio de los Reyes de Navarra, del siglo XII y fachada porticada, y al otro la moderna escalinata que conduce a San Pedro de la Rúa, iglesia de bella portada y mejor claustro que parece vencer las leyes de la gravedad. Se sale a la calle de Zalatambor y seguimos de frente tras la rotonda. Después de la gasolinera nos desviamos ligeramente a la derecha y continuamos hasta Ayegui, antiguo señorío eclesiástico que posee su propio ayuntamiento y que se encuentra físicamente ensamblado con Estella.

La ruta tradicional desciende hasta la fuente del Vino y el Monasterio de Irache. La pila mana agua y también vino desde 1991 y permite refrescarse antes de llegar al cenobio de Irache, situado bajo Montejurra. Es del siglo XI y reúne todos los estilos posibles aunque hoy se encuentra deshabitado. Al dejarlo atrás llegamos a un punto donde se presentan dos opciones para seguir: seguimos por la derecha, es la tradicional y visita Azqueta y Villamayor de Monjardín. Ambas variantes se juntan antes de Los Arcos.

Elegimos la tradicional, que nos lleva a cruzar la N-111 La senda se aborta fugazmente para cruzar la carretera de Igúzquiza pero nos acoplamos de nuevo a ella y seguimos hasta Ázqueta, localidad donde vive Pablo Sanz Zudaire, apodado Pablito el de las Varas. Mítico en el Camino, Pablito construye y ofrece desde 1986 varas de avellano a los peregrinos que se acercan hasta su casa.

Al borde del camino hay un aljibe medieval conocido por la fuente de los Moros, pensado para saciar a los peregrinos medievales. Más adelante se encuentra ya Villamayor de Monjardín.

Arriba, en la cumbre del Monjardín, se hallan los restos del castillo de San Esteban de Deyo. En el pueblo destaca la iglesia de San Andrés, románica del siglo XII y con torre barroca del XVIII. Fue restaurada entre 1973 y 1984 y su mayor tesoro es una antigua cruz procesional de plata que ya tiene réplica en la catedral de la localidad polaca de Torun. Villamayor también es famoso por su bodega Dos kilómetros después llegamos al cruce de la carretera de Urbiola, con fuente para hidratarnos bien y sobrellevar los próximos diez kilómetros sin poblaciones intermedias, a través de largas y monótonas pistas de concentración (Km 11,3).

Hora y media después entramos en Los Arcos por el paraje de San Vicente y la calle Mayor. El pueblo conserva gran parte de su legado histórico y los antiguos hospitales de peregrinos de Santa María, Santa Brígida y San Lázaro han pasado el testigo a un buen número de albergues más modernos. Se llega hasta la plaza porticada de Santa María donde se ubica la iglesia del mismo nombre, un monumental edificio en el que se dan cita desde el románico tardío hasta el barroco.

  • DÍA 4 - De Villamayor de Monjardin a Torres del Rio
  • 19,5 Km.
Contenido del acordeón

Traspasamos el portal de Castilla e inmediatamente cruzamos la carretera y el río Odrón. Pasadas las últimas casas de Los Arcos retornamos a otra pista agrícola que avanza en línea recta, paralela a la N-111, durante tres kilómetros. Llegados a este punto, difícil de describir pero señalizado, nos desviamos a mano derecha por una senda (Km 24,8). Proseguimos por ella hasta la regata de San Pedro y la carretera de Sansol, que nos lleva a esta localidad.

Dejamos Sansol junto a un chalé, ya a la vista de Torres del Río. Un rápido descenso nos sitúa a las puertas de esta población. Cuesta subir por sus empinadas calles y dar con la iglesia del Santo Sepulcro, templo octogonal del siglo XII que mantiene una torre adosada que pudo utilizarse como faro para guiar a los peregrinos que nos precedieron.

No hay más fuentes tras la última a la salida del pueblo hasta Viana.

  • DÍA 5 - De Torres del Rio a Logroño
  • 20,5 Km.

Dejamos Viana junto al colegio Ricardo Campano y por una pista entre huertas vamos a cruzar la NA-7220. Más adelante haremos lo propio con la NA-1110 y seguiremos también por pista hasta la ermita de la Virgen de Cuevas Si alguien necesita un descanso debe saber que detrás de la ermita hay una agradable zona arbolada con mesas y una fuente. El día pasa entre campos de cultivo y, al llegar a la altura de una señal que indica 

Observatorio El Bordón, Laguna de las Cañas giramos a la derecha para internarnos brevemente en un pinar.

Después cruzamos la carretera, ojo, y seguimos por el talud junto a otra masa de pinos hasta acercarnos a la papelera del Ebro, donde se encuentra el límite provincial. Navarra, que nos ha acompañado durante 142 kilómetros, cede el turno a La Rioja

A partir de aquí será un andadero el que nos guíe hasta la capital riojana. Entramos en Logroño por el puente de piedra sobre el Ebro, de 1884 pero construido sobre reformas del primitivo que se levantó en el siglo XI por Santo Domingo de la Calzada y San Juan de Ortega. Tras el vado se pasa la rotonda y se gira a la derecha por la calle Rúa Vieja,

Contenido del acordeón
Contenido del acordeón
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Testimonio de Nadia S.

Una experiencia nueva donde  ha mejorado mi visión de la vida Muy bueno para poner en practica la aceptación. Volveré a repetir

Testimonio de Nieves S.

Además de ayudarme a reconocer mis limitaciones tanto físicas como mentales me ha dado la oportunidad de CONECTAR con mi ESENCIA  y con el AMOR  que somos .Esta magia del camino potenciada por el trabajo de Carlos y la energía del grupo lo hace muy potente e interesante de vivir.

Testimonio de Nieves R.

Experiencia indescriptible, donde cada minuto, cada paso es una toma de consciencia intensa e intensiva. Cada mañana recorriendo el camino y cada tarde compartiendo las experiencias personales y reflejandote en los otros. De todos los cursos y convivencias que he tenido, la más recomendable

Testimonio de Arantxa I.

Ha sido un gran regalo, superando limites para tomar conciencia de situaciones que se repiten en mi vida y así poder cambiarlas. Han sido 5 días inolvidables donde me sentido arropada por el grupo y por Carlos.